¿Cuál es la verdadera finalidad de la educación?

En estos días de verano, aunque pueda parecer un poco ‘masoca’ aprovecho para avanzar temario de aquellas asignaturas que pueden llegar a ser un lastre a partir de septiembre. Ahora bien, que sean un lastre no quiere decir que no sean útiles o interesantes, pero por su propia naturaleza suelen ser asignaturas que tienden a acumular mucha materia que es conveniente organizar con calma e ir cogiendo perspectiva.  Una de ellas es la asignatura de Organización Escolar, que trata de cómo se organizan los centros, el sistema educativo y otros aspectos de naturaleza orgánica de la enseñanza.

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¿Eres consciente de cuánto tiempo y cómo lo pasas con tus hijos?

Bueno, el título de este post también sería perfectamente válido para considerar cuánto tiempo pasas también con tu familia, pareja, etc. El caso es si alguna vez te has parado a pensar cuánto tiempo dedicas a tus hijos a la semana. Esto parece una pregunta sencilla, pero en algunos casos no lo es, como a continuación veremos.

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Cómo medir el éxito de la educación (sin exámenes o controles)

Hace un par de días, me comentaban unos vecinos del barrio que el tutor de su hijo de 7 años les había recomendado hacer repetir curso al chaval por ‘no estar a la altura’ de las exigencias del currículo. Como es lógico, los padres estaban preocupados, ya que consideran que la vida de su hijo es muy sana, llena de buenos hábitos, socialización, buena alimentación y descanso, junto con una dedicación de estudio más que adecuadas para su edad. Esto me llevo a plantearme la siguiente pregunta: ¿qué está fallando? ¿Qué obstáculos o dificultades pueden darse en una situación como esta?

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Sobre la actitud

De las muchas cosas con las que me quedaría si me fuera a vivir a una isla desierta, una de ellas sería, de lejos, la actitud con la que afronto tanto las alegrías como las tristezas de la vida. Sea como sea, muchas veces es la actitud la que nos salva de los mayores peligros que puede padecer una persona: olvidarse que es humano, olvidarse de sí mismo y, por ende, de los demás.

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Del conductismo al constructivismo

Dos corrientes, dos formas muy diferentes de educar: el conductismo y el constructivismo. El primero aboga por indicar el camino; el segundo inspira a construirlo. En el primero el protagonismo recae más en la figura del maestro, el cual actua como transmisor de conocimiento; en el segundo el protagonista es el alumno y el rol del maestro es el de inspirar, moderar y organizar.  Sin lugar a dudas ambos con sus ventajas e inconvenientes, pero la pregunta que normalmente nos asalta como padres y docentes es: ¿cuál de los dos estilos es el más apropiado de acuerdo con mis necesidades? ¿Qué otros estilos existen? ¿Cuándo debo combinarlos?

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