Novela de ajedrez – Stefan Zweig

NACA010ISBN: 978-8495359452 – Acabado de leer el 2 de julio de 2016

Puntuación personal: 10/10

Un chico a cargo de un párroco de pueblo resulta ser una de las mejores promesas del ajedrez mundial. Sin embargo, ante tal prodigio, se esconde un muchacho apático, sin iniciativa y con pocas o nulas habilidades sociales. Su éxito lo lleva a viajar por el mundo a jugar torneos y apuestas de todo tipo. El autor, Stefan Zweig, intenta retratar la frialdad que la lógica sin amor puede llegar a desatar en un ser humano.

 

Mis notas

En esta breve novela de Stefan Zweig se reflejan dos situaciones por las que una persona puede desarrollar una capacidad concreta: en esta caso el arte del ajedrez. Por una parte, tenemos al actual campeón mundial de ajedrez, Czentovic, un hombre frío, antisocial y com pocas aptitudes para nada más que sea jugar al ajedrez. Se crió en un pueblo como un muchacho acogido por un sacerdote que matava el poco tiempo libre que tenia jugando tres partidas diarias con el alguacil. Él solía sentarse a mirar como jugaban ambos, hasta que un día, acabo una partida que el sacerdote se vió obligado a dejar a medias por motivos de practicar una extremaunción de emergencia. Czentovic ganó al alguacil con relativa facilidad. A partir de este momento, el sacerdote lo introdujo en los círculos intelectuales del pueble en donde Czentovic destacó principalmente por su capacidad de aprendizaje y adaptación a nuevos planteamientos ajedrecistas. Sin embargo, Czentovic no destacaba absolutamente en nada más, no tenía pericia para casi nada y eso fue una constante de burla que le configuró un rencor que más adelante liberaría a través del ajedrez disputando partidas como campeón mundial.

Por otra parte, el señor B. era una persona completamente normal, ajena completamente al ajedrez, este aprendió por necesidad, por encontrarse en una situación siniestra en donde el noble juego le dio, por una parte, la posibilidad de abstraerse del tedio que comporta verse aislado del mundo en una especie de celda de aislamiento ‘improvisada’ en un habitación de un hotel. Este hecho le otorgó un aprendizaje sobre el ajedrez casí memorístico, permitiéndole memorizar partidas enteras, reconocer patrones y improvisar nuevas situaciones. Pero por otra parte, hubo como un desdoblamiento de la personalidad: como tenia que jugar contra sí mismo, esto le creo un problema psicológico que le impedirá jugar al ajedrez como una persona normal.

El caso es que Czentovic y el señor B. se encuentran bajo unas circunstancias un tanto especiales: durante un viaje en barco en donde Czentovic se dirige a un destino en donde tendra lugar le próximo campeonato del mundo de ajedrez, éste es retado a una apuesta por un adinerado escocés. Czentovic gana y el escocés no se da por vencido y le propone jugar todos los jugadores de la sala juntos contra él. Czentovic acepta siempre y cuando haya dinero de por medio. Pero, inesperadamente, cuando la partida estaba claramente decidida a favor de Czentovic, aparece un extraño personaje: el señor B. Éste no solo ve las debilidades del enemigo sino que también es capaz de anticipar muchas jugadas por adelantado. Gracias a este último fichaje consiguen salvar la partida y se acuerda un encuentro entre Czentovic y el señor B. a una única partida.

Sin embargo, las cosas no salen como se preveía, el señor B. no puede aguantar la lentitud de juego de Czentovic (a 10 minutos como máximo por movimiento), se desespera y tiene que abandonar perdiendo la apuesta. Czentovic, finalmente, comenta que a pesar de todo el señor B. tiene una forma muy creativa de jugar para ser alguien que hace 22 años que ha dejado el ‘mundo’ del ajedrez.

La esencia de esta novela de Zweig descansa sobre la idea de hasta que límites una persona puede aguantar una determinada situación, y dicha persona es encarnada en el personaje del señor B. Éste personaje aprende por necesidad, para poder defenderse de la locura que provoca el aislamiento involuntario, sin embargo, a su vez, y una vez extinguido el efecto liberador que encuentra en el libro de ajedrez que consiguió sustraer de la oficina de interrogatorios, el ajedrez se convierte en un vicio adictivo que produce únicamente toxicidad mental hasta tal punto que podríamos hablar de una autentica patología mental aguda que impide a la persona desenvolverse en el plano real. Las partidas mentales que jugaba contra sigo mismo eran de una velocidad espantosa (tal como se narra en la obra) y esto tenía como repercusión en el plano material una intolerancia a la pasividad o la lentitud. Pero, ¿qué es lento en comparación con qué? Esta novela me hace reflexionar sobre qué limites nos hemos de autoimponer para no sucumbir a las tiranías que nuestras necesidades más vitales nos pueden llegar a imponer, incluso hasta tal extremo en que la vida se vea anulada con tal de satisfacerse.

 

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