¿Eres consciente de cuánto tiempo y cómo lo pasas con tus hijos?

Bueno, el título de este post también sería perfectamente válido para considerar cuánto tiempo pasas también con tu familia, pareja, etc. El caso es si alguna vez te has parado a pensar cuánto tiempo dedicas a tus hijos a la semana. Esto parece una pregunta sencilla, pero en algunos casos no lo es, como a continuación veremos.

Desde hace ya unos cuantos años, hay una tendencia o moda a diferenciar entre dos tipos de tiempos:

  • El tiempo dedicado a los hijos sin que haya una intencionalidad explícita (podríamos llamarlo ‘tiempo espontáneo’)
  • Aquel tiempo que erróneamente llamado de calidad

Vamos a ver en que se diferencian y qué ventajas e inconvenientes presentan cada uno de ellos.

En primer lugar, en el ámbito de la educación familiar, el tiempo de dedicación se ha centrado tradicionalmente en la adquisición de habilidades relacionadas con aspectos de la vida cotidiana, a saber:

  • Colaborar en las tareas domésticas
  • Hacer recados
  • Atender a las visitas
  • Ir a visitar a otras personas, familiares, amigos, …
  • Ocio desinteresado (juegos de mesa, patio, parque, …)
  • Excursiones, merendolas, picnics, playa, …
  • Salidas en bicicleta, patines, caminatas, …
  • Celebraciones domésticas (cumpleaños, Navidad, … )

Como podéis apreciar, hoy en día esto suena un poco ‘vintage’ o anticuado, sin embargo, tiene un valor humano muy alto: no nos situa en el centro de todo por lo que nuestros padres se esfuerzan, sino que nos situa en un plano más colaborativo, más responsable con el contexto en el que se ven partícipes día a día. Esto comporta que el desarrollo moral se encamina hacia la eficacia de mantener una buena relación tanto con la realidad inmediata como la trascendente.

Ahora vamos a echarle un ojo a lo que hoy se entiende por tiempo de calidad:

  • Parques temáticos
  • Excursiones guiadas
  • Cursos en familia
  • Ocio electrónico
  • Pasar la tarde en los centros comerciales
  • Campus, casal, taller, seminario, simpósium, …
  • Celebraciones en lugares especialmente diseñados para ello

Esta segunda lista es más moderna, más centrada en las demandas sociales de una vida acorde con las exigencias que por inercia nos autoimponemos para estar a la altura de nuestras propias expectativas (a veces incluso irracionales). Requiere más inversión, por lo tanto más esfuerzo y trabajo para generar el capital que la sostenga, cosa que se traduce con la reducción del tiempo de ocio para dedicarla al tiempo de trabajo, lo que lleva a una reducción considerable del tiempo de dedicación que se puede dar a los hijos, aunque este no sea de calidad.

Como podemos apreciar, en ambas listas aparecen tareas que en muchas ocasiones también dan lugar a una tercera lista en donde pueden darse combinaciones de ambas. Todas ellas son tiempos que pueden ser disfrutados en familia. Pero hay una sutil diferencia que, en mi caso particular, me costó mucho darme cuenta: en la segunda lista, la del tiempo de calidad, es básicamente una lista de vida de consumo. ¿Qué quiere decir esto? Es muy sencillo. Puntua tú mismo el coste económico de cada una de ellas en el peor de los casos. Todas tienen un coste por pequeño que sea, pero al final te darás cuentas que la segunda lista es considerablemente más cara que la primera. Esto no significa que sea una lista negra, sino más bien es el reflejo de cómo los padres se relacionan con su vida familiar. En otras palabras, has de conseguir y mantener un nivel de vida relativamente alto para poder llevar a cabo esas actividades. Y para poder llevar a cabo dicho plan, tu tiempo de dedicación al trabajo (sea por el motivo que sea: promoción, méritos, horas extras, …) se incremente considerablemente, habiendo de renunciar a un estilo de vida más relajado, aquel que te proporciona la primera lista y que erróneamente no era el de calidad.

¿Te interesa solucionar esto? Puedes hacer una prueba. Si eres más del estilo de los de la primera lista,  solo necesitas un bolígrafo, un reloj (a ser posible con cronómetro y no tiene porque ser sumergible) y una libreta (si tiene calendario mejor). Si por el contrario tu estilo ‘pega’ más con el de la segunda, puedes utilizar el móvil en donde integras todo ello en una aplicación llamada ‘blog de notas’. Sea cual sea el caso, la tarea a realizar es la siguiente:

  1. Anota el tiempo que pasas cada día sin interrupciones con tus hijos haciendo actividades, recados, tareas, deberes, ocio, limpieza de la casa y todo lo que se os haya ocurrido hacer juntos.
  2. Cuando haya pasado una semana (supongamos que empezaste el lunes, así que tocaría el domingo) haz la suma del tiempo que has anotado en la agenda.
  3. Repite el proceso durante un mes, un trimestre, un semestre o todo aquel tiempo que tú consideres importante para convencerte de si el resultado es o no estable a los largo del tiempo.

Y ahora llega el momento de la verdad: ¿cuánto tiempo de dedicación exclusiva te sale a la semana? Para que tengas una idea, a mi me suele salir entre 40 y 45 horas a la semana, teniendo en cuenta que yo priorizo ante todo el poder disponer de ese tiempo para poder dedicarlo a mi familia en exclusiva.

Si te sale un valor muy bajo, no utilizes la excusa del tiempo de calidad. Sabes perfectamente que en cuestión de tiempo la cantidad también importa.

Quizás sea más importante que pases más tiempo con tu familia que no en el trabajo y/o en tu propio tiempo de ocio particular. Si quieres ‘sacar’ más tiempo para incrementar el indicador que tu mismo has analizado puedes empezar reduciendo, incluso eliminando, el tiempo que dedicas a las siguientes tareas o similares:

  • Tiempo de trabajo
  • Tiempo de desplazamiento del trabajo a casa
  • Aquel tiempo dedicado a actividades o tareas que haces solo
  • El tiempo dedicado a ocio personal (el que no compartes con la familia)
  • Tiempo de gestión de agenda: aquel que te esclaviza a responder correos electrónicos a cualquier hora, atender llamadas, recados de todo tipo, guardias que se pueden evitar, …
  • Eliminar el tiempo dedicado a la televisión
  • Reducir el tiempo que se pasa con los amigos en beneficio de pasarlo con la familia

Por el contrario, implica a tu familia a trabajar juntos en el mantenimiento de la casa, del jardín, hacer la compra juntos, hacer la comida, desayunar juntos, cuidar unos de otros, …

En conclusión, sólo de ti depende en qué dedicas tu tiempo. Salvo en casos extremos, una persona hoy en día puede decidir renunciar a unas cosas para dedicar dicho tiempo a otras cosas que para él o ella son de más valor, como por ejemplo aquel tiempo de estar junto a tu familia, aquel tiempo en que creces con tus hijos, con tu pareja y con las cosas que más quieres. La decisión es tuya.

Playa de La Mora. Fotografía por Cèsar Garcia

 

 

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