¿Y cómo se relajan los maestros?

En el anterior post hablamos sobre cómo podemos trabajar con los alumnos la relajación después del recreo. Tal como ya indicamos, después de esa media hora de exaltación necesitan ellos (y nosotros) volver a centrar la mente, a evitar la dispersión. Pero déjame hacerte una pregunta: ¿cómo te sientes tú después de la última clase? Te has parado a pensar qué podrías hacer para relajarte? Hoy voy ha explicarte una serie de prácticas en base a mi experiencia personal y que creo que pueden inspirarte para motivarte a encontrar tu propia estrategia de relajación.

El núcleo de mi estrategia personal para encontrarme otra vez conmigo mismo consiste en crear espacios, transiciones entre una tarea y la siguiente. Mi principio fundamental es que no se debe (aunque se pueda) enlazar una tarea tras otra sin crear un breve (o no tan breve) espacio de separación entre ambas en donde volver a mirar hacia mi interior. Esto permite tomar distancia con la realidad para poder observarla y tomar decisiones desde una posición en la que nosotros elegimos conscientemente qué hacer, en vez de dejarnos llevar por las necesidades de las circunstancias.

Una cosa tan simple como la que te acabo de contar es uno de los pilares fundamentales de la inteligencia emocional: la serenidad, el sosiego, la vuelta a la calma. Seguramente puede que ahora mismo te estés preguntando ¿pero cómo creo dichos espacios? Cada persona debe encontrar su método, ya que esto depende del contexto en el que te encuentres y de las circunstancias personales, pero aún así, es la actitud ante la situación la que te permite ver qué debes de hacer para no encadenar una tarea tras otra. La idea es mejorar tu relación ante las cosas que te rodean. Te pongo algunos ejemplos:

  • Aprovecha todas las transiciones de ir y venir de un sitio a otro para volver a centrarte en ti mismo/a. No continues pensando en qué has hecho o qué vas a hacer a continuación. En otras palabras: no te pases ni el día recordando errores ni planificando lo que vendrá después. Hay una gran diferencia entre planificar y organizar. Yo te intento explicar que debes de organizarte para tener una estructura y un plan de trabajo, pero no una planificación de todo aquello que consideras que debes de hacer en un día, ya que de esta forma te comerás ese tiempo, esos espacios que creas para ti mismo/a bajo la excusa de que no tienes tiempo y que tienes que encajar todo lo que te viene encima. Seguramente, si te paras a pensar, verás que hay cosas que son prescindibles o que las puedes dejar para un momento más adecuado que este. En otras palabras: separa el grano de la paja diferenciando lo realmente importante de lo urgente. Pero para eso necesitas estar relajado, en buena disposición, y los agobios no te llevarán a otra parte que no sea más agobio y más sensación de que no te queda tiempo.
  • Intenta centrarte en los aspecto centrales. Dicho de otra manera, busca simplificar para poder enfocarte en aquello que realmente vale. Por ejemplo, yo me di cuenta en las prácticas que es muy importante que los alumnos tengan una idea general de aquello que se está trabajando mas que consigan una habilidad depurada en algo muy concreto. Dicha impresión me la corroboraron otros docentes con mucha más experiencia que yo. ¿Y sabes lo mejor? Que casi todos ellos reconocieron darse cuenta de este detalle tan importante casi al final de sus carreras y lamentan no haberse dado cuenta antes para poder haber disfrutado más de su trabajo a la vez de que sus alumnos hubieses aprendido mucho más y en mejores condiciones.
  • Intenta utilizar las horas ‘libres’ para hacer el trabajo de programación, preparar actividades, etc. desde una perspectiva lúdica. Es decir, piensa en lo que te vas a divertir diseñando las actividades y cómo se van a divertir ellos haciéndolas. Esto hará que te sientas más libre y más creativo. Te animarás más a provar cosas nuevas que te estimularán y te harán sentirte mejor tanto en el proceso de creación como luego con tus alumnos. Además ellos se lo pasarán mejor ya que serán actividades mucho más adecuadas para ellos.
  • Comparte tus dudas e inquietudes con algún compañero/a con el/la que tengas proximidad y confianza. Si eres nuevo o estás de sustitución estás también de suerte, ya que no tendrás ninguna relación ‘viciada’ y te será más fácil conectar con alguien, especialmente con los compañeros/as de nivel o ciclo.

En conclusión, en la profesión de maestro es muy importante dar ejemplo, ya que somos un referente para nuestros alumnos. Si aprendemos a encontrarnos con nosotros mismos, no sólo nos encontraremos mejor sino que nuestros alumnos se contagiaran también de esa actitud constructiva, calmada, reflexiva a la vez que abierta al mundo a las posibilidades que este ofrece.

Como siempre, siéntete libre de comentar las estrategias que tu utilizas en tu día a día para reconectar contigo mismo/a y así también poder aprender todos otros puntos de vistas y otros procederes.

 

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