Los cuatro criterios fundamentales para programar una sesión

Una de las cosas con las que me topé de lleno cuando empecé las primeras prácticas (las del Prácticum I) de la carrera de magisterio fue que todo lo que había entendido y practicado acerca de la didáctica, ya sea general o específica para una determinada área curricular, ahora pasaba a una dimensión muy distinta: ya no se trata de hacer una propuesta didáctica que sólo se la va a leer un profesor de universidad para ponerme una nota. No, ahora tengo delante un grupo de 21 alumnos con necesidades concretas, en un contexto determinado y con unas características y posibilidades que los hace únicos, irrepetibles.

Es por ello que con todos los conocimientos de didáctica, aunque útiles, yo necesitaba cambiar a otra esfera, a otro plano. En otras palabras: ahora diseño sesiones y unidades didácticas en la realidad, no como trabajos de una asignatura. De la calidad del diseño de estas sesiones y de la capacidad que pueda desarrollar yo como docente dependerá el avance de mis alumnos. Pero, ¿qué quiere decir la calidad del diseño? ¿Por qué depende tanto el avance de los alumnos de dicha calidad?

Una de las cosas más importantes a tener siempre en cuenta cuando diseñas una sesión para una unidad didáctica es tener claro los objetivos. Sin objetivos no se puede hacer una selección de los contenidos y, por tanto, tampoco se puede ni seleccionar una metodología adecuada para trabajarlos con los alumnos ni tampoco se pueden diseñar unos criterios de evaluación coherentes con dichos objetivos. Por tanto, ten siempre presente:

Si no tengo claro los objetivos, no voy a poder establecer unos criterios de evaluación coherentes con los mismos que me indiquen el verdadero grado de logro de los mismos.

Por tanto, siempre que diseño una sesión para una unidad didáctica, sigo esta hoja de ruta:

  1. ¿Qué queremos conseguir con el proceso de enseñanza-aprendizaje? De aquí surgen los objetivos de la sesión. Por cierto, sólo son necesarios de 2 a 3 objetivos. Más de 3 puede resultar demasiado ambicioso y en muchas ocasiones sólo conseguiremos aumentar la cantidad del trabajo a llevar a cabo en vez de la calidad. Además, si fijas 3 objetivos, puedes establecer uno por tipo de logro a conseguir: competencial, actitudinal y cognitivo, todo esto sin olvidar que han de ser realistas, es decir, han de poder ser alcanzables, medibles y observables.
  2. ¿Qué queremos transmitir, enseñar o experimentar? Aquí es donde se lleva a cabo la selección de los contenidos. Los contenidos salen del currículum oficial, que en el caso de la Educación Primaria proceden de la definición que se realiza por cada área de conocimiento en el Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero, del currículum básico de la Educación Primaria. Pero no hace falta que te compliques mucho. Normalmente en el Proyecto Educativo de Centro ya se han trabajado la distribución de dichos contenidos por ciclo, es decir, sólo tendrás que ponerte de acuerdo con los otros maestros de tu nivel y ciclo para seleccionar los contenidos que se consideren oportunos para aquel momento de la planificación larga.
  3. ¿Cómo voy a llevarlo a cabo en el aula? Es decir, qué metodología voy a seleccionar para que mis alumnos puedan aprovechar al máximo la sesión. Los mismos objetivos con los mismos contenidos tienen un grado de impacto diferente dependiendo de las características del grupo. Es por eso que aquí sí que cada maestro de forma individual tiene que elegir el cómo va a llevar a cabo la sesión de acuerdo a las necesidades concretas de su grupo, de los materiales disponibles y del conocimiento previo de sus alumnos.
  4. ¿Cómo voy a evaluar los logros? En otras palabras, tienes que diseñar tu propia vara de medir y, además, debe ser coherente con los objetivos. Por otra parte, la precisión y la fiabilidad del método te dará mejor o peores indicadores sobre el verdadero progreso de tus alumnos. Has de tener en cuenta que un mal diseño de la evaluación no mostrará el verdadero progreso de los discentes, con las consecuencias que puede tener todo esto a posteriori.

Para finalizar, me gustaría aclarar que la programación aquí tiene un papel fundamental, ya que dicha sesión se ubica dentro de una programación concreta: en la programación de aula y en la programación de ciclo. Es por ello que para cada unidad didáctica hemos de tener en cuenta el número mínimo y máximo de sesiones que nos va a llevar poner en práctica tanto la docencia como la evaluación de los logros conseguidos.

En conclusión, ésta es la forma en cómo suelo pensar el diseño de cualquier sesión, sea del área (asignatura) que sea. No obstante, una de las cosas que más me gusta y más agradezco es el hecho de poder contar con el resto de maestros para poder debatir los pros y contras, qué contenidos se van a impartir durante las próximas semanas, etc. En mi humilde opinión, el encuentro al que más provecho le saco es precisamente la reunión de nivel. ¿Y vosotros?

 

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