Conclusiones sobre lo que he aprendido en este año 2016

Hace casi un mes que no he podido publicar absolutamente nada en el blog debido al arranque de las prácticas de la carrera. Ha sido un mes intenso, caracterizado principalmente por una inmersión que me ha permitido tanto conocer como descubrir capacidades personales que hasta ahora no tenía ni idea que poseía. Además, durante toda esta primera parte del periodo de prácticas se han juntado exámenes y entregas de última hora de informes y trabajos, todo ello compaginándolo con la vida familiar y laboral.

Gracias a todas estas experiencias, aunque muy seguidas y muy intensas, me han permitido darme cuenta de que realmente si te gusta algo, no hay dificultad que te incomode. Has de trabajar duro, pero siempre se hace a gusto, puesto que te motiva muchísimo el hecho de estar haciendo aquello que realmente quieres hacer. Me atrevería afirmar que en este último mes he aprendido muchísimo más que en los tres años de carrera que llevo estudiando: horarios, patios, clases, proyecto interdisciplinar, juntas de evaluación, tutorías, maestros … Pero de lo que más he aprendido ha sido del contacto directo con los alumnos: me han hecho ver muchas cosas, me han puesto a prueba, han buscado mis límites y he quedado muy satisfecho con el resultado, con lo que he sido capaz de dar de mi mismo.

Aún así, durante el 2016 también he aprendido mucho antes del inicio de las prácticas. Para hacer una síntesis que haga justicia a todo ello, debo reconocer, en primer lugar, que todo lo que he ido estudiando, investigando y aprendiendo a base de leer, preguntar y escribir me ha servido para superarme a mi mismo, para ver las cosas desde una perspectiva que me deja ver el horizonte de forma más clara y más precisa.

Me gustaría destacar que de todas las cosas que más me han llamado la atención este año han sido las relacionadas con las estrategias de aprendizaje, especialmente aquellas que tienen que ver con la atención a la diversidad, el aprendizaje de una lengua estrangera, la teoría de los afectos (o cómo la música puede estimularnos e influir en nuestro mundo emocional), la noción estética de la infancia, las representaciones visuales de las emociones y los sentimientos, el cómo despertar la sensibilidad por el arte a través de la contemplación y la educación en valores a través de la ética como filosofía práctica.

Por otra parte, uno de los temas clave que he estado trabajando durante el transcurso de este año, y que espero poder continuar durante el 2017, es el relacionado con las inteligencias múltiples de Gardner. Ha sido un trabajo muy interesante, productivo y a la vez práctico. De hecho, el proyecto interdisciplinar que llevo a cabo en el centro educativo en donde estoy realizando las prácticas se basa en esta teoría para poder adecuar todo lo posible el proceso de enseñanza-aprendizaje a las necesidades reales de los alumnos. La experiencia está resultando hasta el momento muy positiva y espero poder descubrir y prácticas más sobre ella, ya que este tema es posible candidato para mi futuro proyecto de fin de grado.

Finalmente, y a modo de conclusión, otro año más he podido presenciar el eterno debate sobre cómo, cuándo y hacía dónde debe cambiar el actual sistema educativo. He leído libros muy críticos, como La conjura de los ignorantes, de Ricardo Moreno Castillo y otros más alentadores como La nueva educación, de César Bona. También he tenido la oportunidad de oir la voz de los propios maestros directamente en su contexto, y aunque hayan posturas más a favor o en contra del cambio, según mi punto de vista, es urgente poner al día el hecho educativo, más que la propia escuela en sí.

Con esto quiero decir que el primer y más trascendente cambio debe proceder del hecho de cómo entendemos como sociedad la educación. Todos los miembros de la misma, antes de quejarnos, debemos preguntarnos qué es la educación, qué significa educar y qué puedo hacer yo por la educación. Oigo muchas voces críticas que atentan contra maestros, políticas de educación, presupuestos y otros tantos activos que no dejan de ser, a pesar de todos, valores instrumentales. Sin embargo, no soy capaz de presenciar más actitudes autocríticas al respecto. En otras palabras, el verdadero cambio en la educación pasa por que en cada familia se comprometa seriamente a comprender qué es educar.

Actualmente la visión de la escuela y del entorno educativo es más bien como un mercado de servicios en donde dejamos a nuestros hijos literalmente en manos de otros profesionales que por el efecto del contacto y del contexto aportarán unas creencias, unos hábitos e incluso unas formas de pensar que acabarán por formar parte de su substrato cognitivo y emocional, al margen de aquel que nosotros esperaríamos como padres y madres poder darles. Siendo autocrítico, aún nos queda como sociedad mucho por aprender sobre cómo se educa, quién debe de ser el verdadero referente y qué realmente queremos transmitir y dejar como legado a nuestros hijos. Todos nuestros esfuerzos no deberían centrarse en trabajar y trabajar a costa de no tener tiempo para nuestros hijos, ya que de ese tiempo nace la verdadera educación, aquella que crea hábitos, visiones sobre las cosas, la propia cultura familiar, la memoria individual y familiar y el sentimiento de apego y pertenencia. Si por el contrario, seguimos creyendo que el ideal de vida es dar la mejor educación a nuestros hijos a través de la contratación de servicios profesionales como los campus de vacaciones, talleres, guardarías, etc. en lugar de trabajar menos y vivir más humildemente para conseguir así más tiempo para dedicarlo a la verdadera educación de nuestros hijos, entonces no podemos pedir un cambio en el modelo de escuela para adecuarlo a las necesidades de la sociedad actual, porque lo que realmente estamos pidiendo es un cambio de cómo estos ‘servicios’ se estan prestando para obtener únicamente mejores resultados académicos, pero no de escuela de vida. De aquí mi creencia sobre la insatisfacción actual de las familias con la institución escolar; insatisfacción que se propaga a otras esferas y que como respuesta social se obtiene únicamente remiendos y parches que no hacen más que contener una olla a presión que acabará estallando.

Para acabar, quiero aprovechar la ocasión para agradecer sinceramente a todas las personas que leen este blog el tiempo que le dedican y también a aquel esfuerzo que realizan por reflexionar sobre las ideas, conceptos, estrategias y demás que voy comentando a lo largo de los diferentes post que voy publicando. Espero que en la medida de lo posible haya podido contribuir a acercar un poco más algunos conceptos, ideas, prácticas y manera de ver la educación que puedan resultar útiles a tanto a las familias como a los propios estudiantes y maestros, siempre con la intención que los máximos beneficiados sean los más pequeños, aquellos que cada día les toca ir a una escuela que los adultos aún no tenemos claro cómo de be ser.

También aprovecho para desearos a todos muy buen año 2017 y deseo que todos vuestros sueños se hagan realidad.

Un abrazo.

 

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