Estilos educativos (IV): el estilo equilibrado

Y por fin el último post de la serie. Comenzamos la misma con el estilo basado en la sobreprotección, que se centra, básicamente, en no dejar que el niño o niña corra ningún riesgo y, por tanto, estamos impidiendo con ello que desarrolle sus propias capacidades adaptativas y su motivación por el logro;  luego continuamos con el estilo negligente, en mi opinión el peor, pues la autoridad paterna y/o materna no actua con responsabilidad en todo lo que concierne a la educación, cuidado y protección de los pequeños, creando un desarraigo profundo y falta de congruencia en los comportamientos a seguir en las diferentes situaciones y contextos en los que el niño interacciona. Luego comentamos el estilo autoritario, que al contrario del negligente, aquí sí se hace un control exhaustivo (y excesivo) del cumplimiento de las normas. Tal como ya comentamos en su momento en el post correspondiente, este estilo da como resultado futuros jóvenes que no tienen desarrolladas adecuadamente sus habilidades de interacción social, es decir, les cuesta mucho establecer relaciones simétricas y tienden a hacer uso de la fuerza, el poder o incluso la violencia para imponer su criterio. En cualquier caso, para más detalles os recomiendo que le echéis un vistazo a los posts que tratan cada estilo por separado.

Hoy vamos a hablar del mejor estilo educativo (en mi opinión), el que por defecto todo el mundo debería aplicar, y es el estilo equilibrado. Tal como su propio nombre indica, el estilo equilibrado busca una armonía entre la flexibilidad-adaptabilidad y los diferentes retos y objetivos a conseguir. En otras palabras: se evita pecar de autoritario, negligente y de sobreprotector. Ahora bien, este estilo es, de lejos, el más difícil de aplicar. ¿Por qué? Porque adecuar nuestro criterio a las necesidades puntuales de cada situación en la que nuestro hijo o hija se encuentre requiere de grandes dosis de paciencia, sentido común, tiempo y constancia, valores que hoy en día cuestan de encontrar y cultivar. Pero lo que sí que es importante, aunque nos encontremos en medio del proceso de aplicar una educación equilibrada, es ser conscientes de que existen alternativas al pasar de todo (negligente), al castigo sistemático y control normativo (autoritario) y al hecho de meter en una burbuja a nuestro hijo (sobreprotección).

Os dejo una lista, a título de inspiración, sobre qué valores y aspectos educativos persigue el estilo equilibrado y que puede servir tanto de guía como de inspiración para los que se encuentren ya sumergidos en la aplicación del mismo o bien para aquellos que no conocían alternativa a los tres anteriormente citados:

  • Flexibilidad vs rigidez
  • Adaptabilidad vs pasotismo
  • Comprensión vs normas
  • Empatía vs control
  • Cariño vs frialdad o distanciamiento
  • Estar realmente presente vs presentismo
  • Aconsejar vs regañar
  • Ver y no solo mirar
  • Acercamiento vs proximidad

No hay que decir que a esta lista se le pueden añadir muchas más entradas que vosotros mismos podréis deducir a partir de la inspiración que éste os evoca.

Finalmente, os dejo este vídeo que ilustra muy bien cómo llevar a cabo el estilo equilibrado en situaciones de conflicto. Cabe señalar que algunos autores también referencian al estilo equilibrado como estilo democrático. En cualquier caso, el nombre es lo de menos, lo importante es que nos quedemos con la idea central y trabajemos duro para aplicarla.

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