El efecto Pigmalión

El rey Pigmalión buscaba una mujer perfecta para convertirla en su reina. Sin embargo, no fue capaz de encontrar a ninguna que estuviera a la altura de sus expectativas. Decidió retirarse durante un largo tiempo a esculpir estatuas que respondieran a su ideal de belleza y majestuosidad, hasta que, al fin, esculpió a Galatea, su mujer perfecta. El rey, presa del encanto de su propia obra, se enamoró de la estatua hasta tal modo que la diosa Afrodita decidió intervenir. En un sueño, Pigmalión se acercó a la estatua y pudo ver que ésta tenia la piel tierna y suave como una mujer de verdad. Incluso pudo comprovar que circulaba sangre por sus venas. Cuando despertó, Afrodita le explicó que él se merecía que la estatua cobrara vida para que fuese la reina que él estaba buscando hacía ya tanto tiempo.

Ésta narración la podéis encontrar en la obra Las Metamorfosis de Ovidio y tiene, aunque no lo parezca a primer golpe de vista, mucha relación con la actividad docente. Muchos maestros padecen de éste ‘delirio’, es decir, intentando crear a sus alumnos perfectos. La forma en la que un docente crea este tipo de alumnos radica en las expectativas que éste tenga de ellos. A aquellos que el maestro o maestra considera más capacitados, se depositará mayores esperanzas de éxito, mientras que para los alumnos ‘etiquetados’ en otras clasificaciones, las expectativas también serán diferentes.

El Efecto Pigmalión es el nombre que recibe la creencia que una persona tiene en tanto a la capacidad de que dispone para poder influir en el rendimiento de otra y, por tanto, está muy relacionado con el Currículum Oculto, que es, básicamente, todo aquello que se aprende de más durante el proceso de aprendizaje de los contenidos del currículum oficial. Básicamente, el Currículum Oculto es una transmisión de valores y expectativas de comportamiento, incluso, en algunos casos extremos, pudiendo llegar a ser ideológicas. Es por ello que el Efecto Pigmalión y el Currículum Oculto trabajan juntos: por un lado todos los alumnos que encajan dentro del perfil de ‘alumno modelo’ establecido por el Currículum Oculto de aquel maestro acaban teniendo mayor y mejor consideración por parte del docente, aumentando, por consiguiente, la motivación y con ella las posibilidades de materializar las expectativas depositadas.

Sin embargo, a los alumnos que no encajan dentro del perfil que el maestro ha elaborado consciente o inconscientemente son los que recibirán las señales más negativas enviadas por la actitud del docente. Estos alumnos, al ser tachados de mal comportamiento, incapaces, etc, acaban creyéndose la etiqueta dada hasta que al final se autocumple la profecía.

La mejor manera de poder evitar el Efecto Pigmalión es la de no establecer ninguna idea de lo que sería un alumno estándar, es decir, esforzándose el maestro por ver las diferentes capacidades y predisposiciones de cada alumno para crear motivación en él y así aprovechar realmente su capacidad de aprendizaje.

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