Estilos educativos (II): el estilo negligente

Este es el segundo post de una serie de cuatro, en donde se tratan los diferentes estilos educativos actualmente reconocidos en los ámbitos pedagógicos y de familia. En la anterior publicación comentamos los rasgos más comunes del estilo educativo basado en la sobreprotección (puedes acceder al post en el siguiente enlace: Estilos educativos (I): la sobreprotección). En el artículo de hoy, voy a comentar las características más importantes del estilo negligente, que es aquel en donde, por desgracia, uno o ambos padres adoptan una actitud de pasotismo hacia las necesidades fundamentales de sus hijos, especialmente la de la educación.

La actitud negligente tiene origen en la indiferencia que muestran los padres con respecto a las necesidades afectivas, educativas, higiénicas y/o sociales de sus hijos. Por decirlo con otras palabras: se preocupan lo mínimo imprescindible por los asuntos que conciernen a su descendencia. Se trata, básicamente, de cubrir el expediente en tanto que han de garantizar el sustento, la protección social y la vigilancia de la salud de estos, pero en términos afectivos, de proximidad y de apoyo suelen ser distantes, poco ofrecidos y normalmente utilizan la excusa del tiempo para no afrontar directamente las demandas que reciben.

Afortunadamente, esta actitud no suele ser común en ambos padres y, por lo tanto, el otro progenitor (normalmente la madre) suele cargar con toda la responsabilidad en tanto a atención, cuidados y educación, aunque también hay que tener en cuenta que en los casos más extremos puede que incluso esta responsabilidad pase a los abuelos u otros familiares.

Sin embargo, el hecho que la implicación del otro progenitor pueda parecer que ‘compense’ la dejadez del otro, por desgracia, la madre o el padre que sí está pendiente de sus hijos suele tener tendencia a la sobreprotección, seguramente para intentar volver a ‘compensar’ el hecho que sólo hay un progenitor implicado en los asuntos de los pequeños.

Pero el caso es que no existen las ‘compensaciones’ como tal: la falta de cariño, afecto y despreocupación por parte de un progenitor difícilmente se compensará por el exceso de afecto y atención del otro. Cualquier niña o niño necesita de la implicación de ambos padres, puesto que cada uno ofrece pautas y puntos de vista diferentes.

A continuación enumero las diferentes características que definen este estilo educativo a partir de los estudios de Sorribes y García (1996), y las consecuencias que te puedes encontrar a largo plazo:

Actitud de, al menos, uno de los padres:

  • Indiferencia
  • Ausencia de normas o estas son muy reducidas
  • Baja o nula expresión de afecto
  • Actitud enfocada a minimizar problemas y a cubrir el expediente
  • Ausencia de comunicación bidireccional
  • Poca importancia a los aspectos sociales y conductuales más allá del quedar bien en las visitas
  • Delegar la autoridad y la responsabilidad en otras personas (en el cónyuge o familiares) o instituciones

Consecuencias (habituales) en el otro progenitor que sí se hace responsable:

  • Fatiga por alta carga de trabajo y responsabilidad
  • Tendencia a la sobreprotección (normalmente debido a la falta de apoyo)
  • Sacrificios personales de alto coste emocional (ej.: renunciar a la carrera profesional, desistir de formarse, dejar aficiones personales, descuido progresivo de prácticas saludables, …)
  • Tendencia al narcisismo: verse como un héroe, ‘yo contra el mundo’, …

Resultados a largo plazo (normalmente aparecen durante la adolescencia):

  • Pocas ganas de afrontar problemas
  • Apatía
  • Escapismo
  • Ausencia de responsabilidad
  • Poca o nula autoexigencia

En conclusión, según mi punto de vista este es uno de los estilos educativos más peligrosos, ya que cuesta mucho reconocer la despreocupación y normalmente se tienen la falsa creencia de que siempre se está a tiempo para rectificar. Para ampliar más conocimiento sobre este tema te animo a que le eches un vistazo al siguiente trabajo de  Gloria C. Henao, Carlota Ramírez y Luz Ángela Ramírez: Las prácticas educativas familiares como facilitadoras del proceso de desarrollo en el niño y niña.

 

Referencias bibliográficas:

Sorribes, S., & García, F. (1996). Los estilos disciplinarios paternos. In R. Clemente & C.
Hernández (Eds.), Contextos de desarrollo psicologico y educación. Málaga: Aljibe.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s