¿Es éticamente correcto hacer regalos a los maestros?

A estas alturas del año muchos docentes, alumnos y padres estamos ya pensando en las vacaciones de Navidad. Hoy en día es casi obligatorio no dejar pasar la ocasión para planificar las cenas de empresa, las comidas familiares, las fiestas del cole, la escapada de vacaciones, las visitas de cortesía y, sobre todo,  escribir la carta a los Reyes Magos.

Dentro de esta burbuja de emociones y felicidad para los niños y de estrés para los padres, nos planteamos compartir la misma con todas aquellas personas con las que tenemos una relación especial y, como no, el maestro también juega aquí un papel destacado. Es de lo más natural del mundo comentar en corrillo, con el resto de las mamás y papás, si a todos (aunque la realidad es que suelen ser solo a algunos) les parece bien la idea de hacer un fondo común para hacerle un regalo al maestro o a la maestra de nuestros hijos. Hasta aquí todo muy lógico y natural, especialmente en la época del año en la que nos encontramos, pero ¿es correcto hacer regalos a los maestros? Vamos a analizar brevemente la situación para intentar responder a esta pregunta que en muchos casos puede llegar a ser más delicada de lo que realmente aparenta.

En primer lugar hemos de tener en cuenta el contexto en el que se desarrolla la acción. La escuela ocupa un lugar muy importante en nuestras vidas, ya que nuestros hijos e hijas, incluso nosotros mismos como padres, experimentamos un crecimiento personal importantísimo en el proceso de acompañar, guiar y ayudar al niño a desarrollarse en todas sus dimensiones  – emocional, física, afectiva, psicológica y cognitiva. Pero a la maestra y a el maestro les ocurre exactamente lo mismo: la satisfacción de ver a todos tus alumnos avanzar cada día un paso más adelante no tiene precio y, sin lugar a dudas, le conlleva un alto grado de superación personal.

Sin embargo, el docente no deja de ser un profesional de la educación: tiene estudios universitarios de magisterio, especialidades, menciones, seguramente oposiciones y puede que algún que otro máster, pero ante todo, y es lo más importante, tiene experiencia en la actividad educativa. Es por ello, y dado que ésta profesión es sumamente importante e influyente en nuestras vidas, que se rige por un código deontológico que regula los principios éticos y morales por los cuales toda maestra y maestro se deben regir, incluso más allá del propio reglamento interno de la institución educativa a la que pertenece. Llegados a este punto, hechemos un vistazo al apartado 1.3 del Código Deontológico de la Profesión Docente:

1.3 Tratar justa y equitativamente al alumnado, sin aceptar ni permitir prácticas discriminatorias por ningún motivo asociado a características o situaciones personales, sociales, económicas o de cualquier otro tipo.

Pues bien, el hecho de hacer regalos – por muy inocentes, sinceros y agradecidos que sean – a los maestros a partir de un fondo personal o común, es una forma de poner a prueba la profesionalidad del docente en base a éste precepto, discriminatoria en relación a los padres que  han decidido no colaborar, y comprometida si se realiza justo antes de una evaluación y no a todos los maestros (recordemos que los maestros especialistas y el psicopedagogo también existen). De alguna forma estamos forzando o tentando la imparcialidad del docente, cosa que creo que es muy peligrosa, tanto de cara a la acción formativa como a la acción tutorial y la atención a la diversidad.

Si bien el código deontológico deja esta cuestión muy clara, también es justo y necesario que los padres tengan al menos alguna ocasión de expresar su agradecimiento a los docentes por la labor que practican con nuestros hijos. Una buena ocasión de llevar esto a cabo es en la o las entrevistas personales que se llevan a cabo durante el curso con los padres. También es muy importante considerar la fiesta de final de curso para coger el micrófono por unos momentos y agradecer a todo el equipo docente y no docente – profesores especialistas, psicólogos,  educadores, orientadores y personal de administración y servicios – la enorme labor que han realizado durante todo el curso gracias, ante todo, por su actitud, ejemplo y saber estar – pues incluso el personal de recepción juega un papel vital en el ejemplo que dan con su profesionalidad a nuestros hijos.

En conclusión, no creo acertado hacer regalos a los maestros de la misma forma que tampoco lo hacemos con cualquier otro profesional que también está implicado en mayor o menor medida con la educación de nuestros hijos e hijas. Suerte tenemos que muchos maestros, maestras y otros profesionales relacionados con la educación tengan muy claro que ante todo, lo que realmente importa, es la felicidad y la educación de los niños y niñas al margen de las debilidades en las que puedan caer los padres y madres – completamente comprensibles – al tentar la profesionalidad de los mismos.

 

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One thought on “¿Es éticamente correcto hacer regalos a los maestros?

  1. Roxana noviembre 28, 2015 / 10:15 am

    Correcto. Al final todos somos profesionales. Queremos hacer nuestro trabajo lo mejor posible.

    No estoy en contra de los regalos, pero si del abuso de ellos. Es mejor agradecer la labor del maestro mostrando nuestra implicacion de forma activa en la educacion de nuestros hijos.

    Le gusta a 1 persona

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